India, la farmacia del mundo



En 2006, la farmacéutica Novartis solicitó en India la patente de una nueva fórmula de su anticancerígeno Glivec. El rechazo desencadenó un litigio entre la multinacional y el gobierno que ha durado siete años, hasta dar la razón al país asiático. Fue algo más que un caso aislado. Peligraba el…

India, la farmacia del mundo

En 2006, la farmacéutica Novartis solicitó en India la patente de una nueva fórmula de su anticancerígeno Glivec. El rechazo desencadenó un litigio entre la multinacional y el gobierno que ha durado siete años, hasta dar la razón al país asiático. Fue algo más que un caso aislado. Peligraba el futuro del acceso a los medicamentos en el sur.

El documental está producido por Mamma Team dirigido por Yasmina Solanes.

El documental está producido por Mamma Team dirigido por Yasmina Solanes.

La India es una de las potencias emergentes que posee una poderosa industria farmacéutica fabricante de genéricos y, lo que es más importante, exportadora de fármacos al Sur. De ahí que este país se haya convertido en lo que llaman la farmacia de los países empobrecidos, ya que sus precios son más competitivos y mucho más accesibles para aquellos que carecen de recursos.

El enfrentamiento que mantuvieron hasta abril de este año la farmacéutica suiza y el gobierno indio esconde, según los expertos en salud y leyes, un intento de boicot por parte de la multinacional para acabar con la capacidad competitiva del país asiático. Así lo explican desde la ONG Farmamundi, que recientemente ha estrenado un documental que aborda el caso Glivec y con el que denuncia el desorbitado precio con que el la multinacional vendía este medicamento, haciendo inalcanzable su tratamiento y poniendo en peligro la salud de los pacientes.

«El precio del Imatinib de Novartis en el mercado indio es unas 100 veces el sueldo mínimo del trabajador indio. El tratamiento de un paciente durante un mes con Glivec costaba 4.000 dólares, mientras que en la India la versión genérica cuesta menos de 73 dólares, lo que prácticamente impedía su acceso», revelan.

El documental ‘India, la farmacia del mundo’, rodado entre los meses de enero y febrero de 2013 (dos meses antes de conocerse la sentencia favorable al ejecutivo asiático), analiza el proceso judicial a través de los testimonios de expertos en salud y derecho como el responsable de investigación de Cancer Patients Aid Association, el doctor Dhananjaya Saranath, o el secretario General de Indian Pharmaceutical Alliance, G. Shah.

Fotograma de 'India, la farmacia del mundo',

Fotograma de ‘India, la farmacia del mundo’,

La cláusula 3D

Para comprender cómo una multinacional puso en jaque una ley soberana de un país soberano hay que comprender, explican desde la ONG, la legislación por la que se rige la India. Hasta enero de 2005, en el país no se reconocían las patentes sobre fármacos. Esta libertad permitió a la India desarrollar una potente industria farmacéutica sin las trabas de sus competidores europeos o norteamericanos.

El Tribunal Supremo de la India rechazó la petición de Novartis al estimar que el Glivec era una reformulación «sin innovación verdadera»

Sin embargo, con el ingreso del país asiático en la Organización Mundial de Comercio se produjo también consigo la adopción de sus normas de propiedad intelectual, prohibiéndose las copias de fármacos que antes estaban permitidas. Concretamente, asumieron los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (ADPIC/TRIPS). No obstante, pese a este cambio legislativo, India supo mantener una salvaguarda en esta normativa. Incluyó en la ley la cláusula 3D que especifica que «sólo se concederán patentes a las innovaciones médicas, a las nuevas moléculas y a nuevas formas de sustancias ya conocidas solo en caso de que mejoren sustancialmente su eficacia».

Con la cláusula en la mano, el Tribunal Supremo de la India rechazó la petición de Novartis al estimar que el Glivec era una reformulación “sin innovación verdadera” de su molécula Imatinib.

«En la India, como en cualquier país del mundo, una empresa privada o extranjera puede desafiar una ley, denunciándola ante un Tribunal, como hizo Novartis». La compañía consideraba «arbitraria y vaga» esta cláusula y ello le llevó a cuestionar su interpretación y aplicación, explica el coguionista del filme y asesor en salud y desarrollo de la organización South Centre, Germán Velásquez. Lo que no se imaginaba Goliat es que su reto iba a terminar por darle la razón al pequeño David.

Apoyo a los productores de genéricos

La sentencia ratifica la ley de propiedad intelectual india que limita la capacidad de los laboratorios farmacéuticos de obtener nuevas patentes introduciendo apenas pequeñas modificaciones en las fórmulas, un proceso denominado ‘evergreening’ y que imposibilita a la población más pobre a acceder a unos fármacos con costes elevados.

«Con esta resolución se ha reforzado la validez de la Ley de Patentes India y el mantenimiento de su industria productora y exportadora de genéricos a los países empobrecidos», comenta el farmacéutico miembro de la Junta Rectora de Farmamundi y experto en patentes, Xosé María Torres. «La particularidad de la India es que tiene una potentísima industria de genéricos, con una gran actividad exportadora, con empresas como Cipla, Ranbaxy, Dr. Reddys…, lo que ha puesto al país en el punto de mira de las multinacionales farmacéuticas, que la ven como un competidor fuerte. Si fuera sólo por lo que suceda en el interior de la India, a las farmacéuticas les importaría, pero no tanto», sentencia.

Esta no es la primera vez que Farmamundi denuncia algunas prácticas abusivas por parte de las farmacéuticas. Ya lo hizo con otra pieza audiovisual en 2010, cuando estrenó ‘El medicamento, un derecho secuestrado’.