Oda a la penetración anal



Pocas lo practican, y muchas menos lo admitirían. Sin embargo, en las atrevidas memorias íntimas de la neoyorquina Toni Bentley, tituladas ‘La Rendición’, la autora levanta el velo sobre una práctica sexual satanizada en la Biblia y celebra «el disfrute más allá de las convenciones». Nos referimos a la sodomía,…

Oda a la penetración anal

Pocas lo practican, y muchas menos lo admitirían. Sin embargo, en las atrevidas memorias íntimas de la neoyorquina Toni Bentley, tituladas ‘La Rendición’, la autora levanta el velo sobre una práctica sexual satanizada en la Biblia y celebra «el disfrute más allá de las convenciones». Nos referimos a la sodomía, un acto que no es tabú, pero sí lo es.

Cuando Isabelle Stoffel se decidió a adaptar la novela, se centró en la historia de la protagonista. Una bailarina, con una brillante carrera, que aspira a las más altas metas profesionales. Al ver que las mejores bailarinas de su compañía son creyentes y que la fe les ayuda a superarse, asume una identidad difícil: la del ateo que ansía creer pero no puede. La bailarina llega a conocer a Dios pero no en el escenario teatral, donde lo buscaba ansiadamente, sino en el escenario sexual. El sexo anal, como un acto sagrado, le ofrece una verdadera resolución espiritual. La entrada por la salida le lleva al paraíso.

Espai Rambleta acoge los días 27 y 28 de diciembre la representación teatral de ‘La Rendición’, una obra adaptada y protagonizada por la actriz Isabelle Stoffel que ha sido dirigida por Sigfrid Monleón. Con este valenciano nominado a los premios Goya en cinco ocasiones, entre ellas por la película ‘El cónsul de Sodoma’, hemos conversado sobre el inminente estreno de la obra en Valencia.

Leyendo entradas en internet, buscando artículos que hablen sobre la práctica de la sodomía, te das cuenta de que continúa siendo un tema muy de hombres.
Efectivamente. La sodomía se continua asociando a una práctica homosexual entre hombres, si hablamos de mujeres la imagen habitual suele ser la de un acto violento y de sometimiento, no relacionado con el placer. En este caso está relacionado con el placer. Que el personaje construya un discurso, filosófico también, a partir de una práctica tabú; que hable abiertamente sobre este tipo de relaciones sexuales es lo insólito de la obra. Y a veces también lo paradójico.

Como la paradoja de vivir en un mundo donde podemos disfrutar de esta obra mientras que en otros países se castiga la penetración anal incluso con la muerte.
Te sorprendería la cantidad de países donde la práctica del sexo anal está penalizada. Es increíble, pero en buena parte del planeta pasa.

Sigfrid Monleón: «La sodomía se continua asociando a prácticas entre hombres. Si hablamos de mujeres la imagen suele ser de acto violento y sometimiento, no relacionado con el placer»

¿Es una obra reivindicativa, feminista quizás?
No desde la trinchera habitual. El sexo anal es la anécdota del argumento, es una puerta para hablar de los grandes temas, de la forma de relacionarnos con los demás y con uno mismo. Desde esa perspectiva sí es una obra muy femenina.

¿Cómo cae en tus manos el libro de Toni Bentley?
Es una propuesta que me viene Isabelle Stoffel. El texto original no es una obra de teatro, es una novela. Una especie de memorias íntimas de la autora. Isabelle y yo habíamos trabajado juntos anteriormente en ‘El Cónsul de Sodoma’ y ella sabía que yo albergaba la esperanza de dirigir algún día una obra, pero que no me atrevía. Soy un gran amante del teatro y ella buscaba un director de cine con esas características.

Dices en el videoclip promocional que la propia autora piensa que sus revelaciones podrían resultar útiles.
Esta obra es capaz de poner palabras muy redondas, muy exactas, evocadoras, con una carga de mucha profundidad al sexo. Y esto es difícil de encontrar. Hay que remitirse a Anaïs Nin, Henry Miller, D.H Lawrence, el Marqués de Sade. Para mí era un reto asumir ese grado de intimidad que propone la obra sobre un tema tan importante como es el sexo. El sexo es hoy un objeto de consumo más. Y ‘La Rendición’ no va en esa dirección sino que entronca con las obras de los autores antes citados. En esta obra se habla de la capacidad de trascendencia del sexo, de la capacidad de conectarnos con nosotros mismos.

El director valenciano Sigfrid Monleón ha sido nominado en cinco ocasiones a los premios Goya.

El director valenciano Sigfrid Monleón ha sido nominado en cinco ocasiones a los premios Goya.

¿Qué reacciones estáis observando en los espectadores? ¿Qué esperas que pase en Valencia?
Hemos estado en escenarios muy variopintos, en España hemos pasado por Madrid, Logroño o Galicia. Pero también se ha representado en inglés en Edimburgo (Reino Unido) y luego estuvimos un mes en Argentina. La recepción está siendo muy buena y las reacciones distintas según qué lugar. La reacción del público anglosajón es más silenciosa, se ríen en puntos distintos de la obra mientas que en España y Argentina suelen coincidir. El público valenciano es muy exigente. Creo que habrá complicidad y que a los espectadores les agradará ese punto de ironía. El sexo, como la muerte, es uno de los grandes temas.

Las críticas respecto a ‘El Cónsul de Sodoma’ fueron feroces.
Hubo división de opiniones, hubo gente cercana al poeta Gil de Biedma que defendió la película. En España no estábamos acostumbrados a llevar al cine biografías de personalidades con tanto peso y además murió hace relativamente poco tiempo. Sus familiares y amigos están vivos todavía y siendo un personaje tan polémico y contradictorio, pues es normal que suscitara reacciones. Las mismas que suscitó en vida con lo cual pienso que cumplí con el personaje. En el caso de ‘La Rendición’ no he detectado que violente a nadie, al revés, ha sido recibida con mucho respeto. No es una obra que haya hecho para provocar sino para reflexionar.

¿Pisarías con gusto algún escenario en concreto?
El Teatro Arniches de Alicante sin duda, gran parte de mi carrera como director está asociada a Valencia y a Alicante. Creo que es un teatro muy bonito y que podría ser una obra bien recibida allí.