Los niños malditos del fútbol



Tienen 15 años. Son un par de chiquillos, aunque viéndoles jugar al fútbol nadie lo diría. Un ojeador les sacó de su casa, en Mali, con la promesa de convertirlos en estrellas del fútbol. Sus familias vendieron todo lo que tenían para poder costearles el billete, pero nunca los verán…

Los niños malditos del fútbol

Tienen 15 años. Son un par de chiquillos, aunque viéndoles jugar al fútbol nadie lo diría. Un ojeador les sacó de su casa, en Mali, con la promesa de convertirlos en estrellas del fútbol. Sus familias vendieron todo lo que tenían para poder costearles el billete, pero nunca los verán regresar. Ahora viven en España y se dedican al trapicheo.

Setigui Diallo y Hamidou Samake son los protagonistas de 'Diamantes Negros'.

Amadou y Mussa son los personajes protagonistas de ‘Diamantes Negros’.

En pocas palabras ésta podría ser la sinopsis de la película ‘Diamantes Negros’ (2013) del director Miguel Alcantud que se acaba de estrenar esta semana en nuestro país. Sin embargo, lo que hace helar la sangre, es que ésta podría ser también la sinopsis de la vida de los más de 20.000 africanos que vinieron a Europa a jugar al fútbol siendo menores y que han acabado sobreviviendo abandonados en la calle.

Una ficción demasiado real

Fotograma de la película 'Diamantes de Negros'.

Fotograma de la película ‘Diamantes de Negros’.

En la película, que recibió el premio del jurado en el Festival de Cine de Málaga, asistimos a la odisea que viven Amadou y Moussa, dos niños de Mali a quien un flamante ojeador, interpretado por Guillermo Toledo, les promete un brillante futuro jugando al fútbol en España. “Aunque no deja de ser una película, en la que hemos contado una historia utilizando recursos narrativos propios del cine, prácticamente todo lo que contamos está basado en historias reales de niños”, apunta su director, “es una situación que afecta a muchos más chavales de los que podemos pensar y de la que no se habla casi nunca”.

El patrón es bastante similar en casi todos los casos: un ojeador se interesa por un joven al que prometen una exitosa carrera en Europa, y para poder hacer frente a los gastos de transporte y visados el agente pide a sus familias una cantidad que puede superar los 2.500 euros. “Si tenemos en cuenta que Mali es uno de los países más pobres del mundo, estamos hablando de esfuerzos titánicos por parte de toda la familia que en ocasiones llegan a vender su propia vivienda para conseguir el dinero” matiza Alcantud.

Estas jóvenes promesas de 12 o 15 años llegan a Europa bajo el pretexto de falsas becas de estudios, contratos laborales o, en el peor de los casos, falsificando su documentación haciéndolos pasar por mayores de edad. Si no cumplen con las expectativas que han puesto en ellos los agentes o tienen la mala fortuna de lesionarse, muchos de ellos son abandonados a su suerte.

Una larga investigación

Alcantud se dio de bruces con esta realidad durante una de sus estancias en África. “En los periodos libres que me deja el rodaje de ‘Águila Roja’ intento colaborar con la Fundación Voces como cooperante en Mali. Allí me enteré de que existían este tipo de transacciones que se aprovechan de la desesperación de las familias ante la promesa de un futuro mejor. Lo que vino después fue ir tirando del hilo y tras cuatro años de investigación el resultado ha sido esta película”.

Sus pesquisas le llevaron hasta Noruega donde conoció casos como el de Jon Obi Mikel, un niño Nigeriano al que los dirigentes del Chelsea mantenían allí escondido hasta que cumpliera los 18 años. En París escucho de primera mano los testimonios de chavales africanos que ahora vivían en la indigencia después de que sus agentes les repudiaran.

Pero lo más terrible del caso es que aunque tengan la posibilidad de volver a su país muchos de ellos no lo hacen por miedo al deshonor. “Hay que entender que sus familias han volcado en ellos todas sus esperanzas de una vida mejor, endeudándose de por vida para conseguir pagarles el pasaje. Para ellos volver a casa con las manos vacías significa un golpe fatal y la ruina de todos los suyos”.

Con la FIFA hemos topado

Para el director acabar con toda esta trama de trafico de niños no tendría por qué ser complicado. “La FIFA tiene reglas bastante claras al respecto al fichaje de menores por parte de clubs profesionales, sin embargo parece que muchos equipos prefieren mirar hacia otro lado”.

Prueba de este velo de oscuridad que existe sobre el tema son las innumerables trabas que han puesto muchos equipos de fútbol a la hora de colaborar con el rodaje. “En varias ocasiones intenté hablar con el Real Madrid y con el Barcelona pero nunca me recibieron. Incluso nos negaron el permiso de rodaje. Para grabar una de las escenas en las que aparece el césped del Santiago Bernabeu tuvimos que hacerlo desde los ventanales de una cafetería que da al terreno de juego” se lamenta Alcantud.

Miguel Alcantud (director): «Intenté hablar con el Real Madrid y el Barcelona pero nunca me recibieron. Incluso nos negaron el permiso de rodaje»

También es justo indicar que otros clubs como el Athletic de Madrid les cedieron su campo para el rodaje, e incluso los hay como el Valencia C.F. que se han comprometido a firmar un protocolo en el que se declaran ‘Club libre de tráfico de menores’. “Entidades tan poderosas y que manejan tanto dinero podrían solucionar el problema. Si se crearan escuelas deportivas en los países de orígen, y se cumpliera a rajatabla el reglamento, se acabaría con todo esto. Sin embargo hay equipos que no son capaces ni de comprometerse públicamente a condenar estas prácticas, y mientras esto siga así seguirá existiendo esta trata de ‘diamantes negros’.

Pincha Aquí para firmar la petición contra la trata de niños en el fútbol.