Invierte en las personas al 0%



Hoy en día a pocos les sobran unos euros y a muchos les hacen falta. Kiva.org conecta a unos y otros en la red. La web, que permite a particulares financiar pequeños negocios en países en desarrollo mediante microcréditos, ha conseguido fondos para más de 646.700 iniciativas en ocho años….

Invierte en las personas al 0%

Hoy en día a pocos les sobran unos euros y a muchos les hacen falta. Kiva.org conecta a unos y otros en la red. La web, que permite a particulares financiar pequeños negocios en países en desarrollo mediante microcréditos, ha conseguido fondos para más de 646.700 iniciativas en ocho años. En Nonada nos sumamos al proyecto.

Un préstamo de 725 dólares ayudó a Sikiratou a comprar cosméticos para su negocio. Foto: Kiva.org

Un préstamo de 725 dólares ayudó a Sikiratou a comprar cosméticos para su negocio. Foto: Kiva.org

Si tienes 25 dólares, unos 18 euros, puedes iniciarte como donante-inversor en alguna de las muchas iniciativas que se exponen con nombre y apellidos en Kiva.org. Una propuesta que utiliza el potencial de internet para conectar a pequeños emprendedores en países empobrecidos y posibles patrocinadores en cualquier parte del mundo. Lo particular de esta organización sin ánimo de lucro, establecida en San Francisco, es que permite al colaborador recuperar el dinero sin intereses una vez el beneficiario ha conseguido su objetivo, ya sea cultivar patatas, terminar su casa, comprar libros de estudio, revender productos en su negocio o crear los suyos propios para la posterior venta.

Desde que fue fundada en 2005, la plataforma ha gestionado más de 506 millones de dólares (368 millones de euros) en préstamos a más de 646.700 proyectos. Alrededor de 1,5 millones de dólares (un millón de euros) a la semana. La suma de estos pequeños créditos facilita el acceso al capital a personas que de otra manera no contarían con esa ayuda, por encontrarse fuera de las líneas crediticias que el actual sistema de financiación marca, excluyéndolas. «Las microfinanzas permiten a las personas de bajos ingresos salir por sí mismas de la pobreza si se les da acceso a los servicios financieros», comentan sus creadores. Ese es el objetivo. Sin embargo, ellos mismos advierten de que esta forma de financiación no puede ser vista como la única herramienta para acabar con la miseria.

Desde que fue fundada en 2005, Kiva ha gestionado más de 368 millones de euros en préstamos a más de 646.700 proyectos

Kiva nació tras el regreso de África de Matthew y Jessica Flannery, dos de sus fundadores. Allí contactaron con pequeños empresarios que les hablaron de las dificultades para acceder al crédito. Motivados por la experiencia vivida e inspirados en el trabajo del economista ganador del Nobel Muhammad Yunus, fundador del Grameen, un banco social de microcréditos fundado en Jobra (Bangladés) en 1976, pusieron en marcha su propio proyecto.

¿Cómo funciona?

La web es un expositor de pequeños negocios o retos particulares que se reparten hasta el momento en 73 países, zonas especialmente afectadas por crisis crónicas como es el caso de República Democrática del Congo, víctimas de conflictos armados, como Mali, o atrapadas en el círculo de la pobreza, como el caso de Guatemala o El Salvador.

«Son personas con escasos recursos, sobre todo de países del Sur», comenta Alba. Ella y su pareja conocieron Kiva la Nochevieja pasada. «Un amigo, cansado de los regalos tradicionales, nos sorprendió con una tarjeta por valor de 25 dólares«, explica Dani. «Con ella nos convertimos en donantes y, actualmente, ya hemos participado en seis proyectos».

Los beneficiarios son elegidos por organizaciones locales que garantizan los préstamos y se registran en la web con fotografía y resumen del negocio que quieren emprender

El proceso para donar es muy sencillo. El beneficiario, elegido por organizaciones locales que garantizan los préstamos, está registrado en la web con una fotografía y un resumen breve del negocio que quiere emprender. Entrando en ‘Lend’, se puede ver que cada proyecto necesita una determinada cantidad de dinero. Una gráfica muestra el estado en el que se encuentra la financiación. Tras revisar los casos según las variables que permite el portal (género, país, actividad…), el usuario escoge a quién donar. Se registra completando un sencillo formulario y a partir de ese momento, con cuenta PayPal o tarjeta de crédito, realiza el envío de dinero. En este punto, el prestamista recibe información mensual sobre el progreso de la iniciativa que ha financiado vía ‘mail’. Una vez se alcance el objetivo, al cabo de un tiempo (entre seis y 12 meses), recibirá la devolución del préstamo, sin intereses, en un 99,02% de los casos. Entonces podrá retirar el dinero, volver a financiar con él otro proyecto, o donarlo a Kiva de forma altruista para gastos de gestión de la propia ONG.

Criticados por sus alianzas con socios locales

Una de las críticas que ha perseguido a esta organización sin ánimo de lucro es su trabajo con entidades de crédito en el sur. Kiva trabaja con instituciones en los cinco continentes. El 100% del préstamo se envía a los llamados «socios de campo». Éstos administran los préstamos en terreno. Entre ellos se encuentra instituciones de microfinanzas (IMF), pero también empresas sociales, instituciones educativas y ONG.

Los fundadores defienden esta forma de trabajar ya que asegura que las donaciones llegan a los beneficiarios y justifican los intereses que cobran dichos socios, como parte de las gestiones. «Nuestros socios de campo son responsables de seleccionar los proyectos, publicar solicitudes de préstamo, el desembolso de los préstamos y la recolección de pagos, la recogida de los reembolsos, y más…», enumeran en su web. Existen unos requisitos mínimos para ser socio en los que se marcan los límites para evitar abusos.

Patience, Nuel y Doris han podido gracias a la ayuda llegada desde Kiva seguir con su proyecto de venta de ropa. Foto: Kiva.org

Patience, Nuel y Doris han podido gracias a la ayuda llegada desde Kiva seguir con su proyecto de venta de ropa. Foto: Kiva.org

En este sentido, con el fin de mantener «un programa de crédito sostenible», dicen, Kiva permite que los socios cobren a los prestatarios una tasa de interés razonable en caso de que sea necesario. Normalmente los que no son IMF cuentan con otras fuentes de ingresos y pueden, en su caso, ofrecer financiaciones con un interés del 0%.

De hecho, la propia plataforma no cobra intereses a sus socios de campo y asegura estar financiada principalmente a través del apoyo de los prestamistas que hacen donaciones opcionales que, al hacer el préstamo, eligen hacer un pequeño donativo a Kiva. También recaudan fondos a través de subvenciones, patrocinadores corporativos y fundaciones.

Más de un millón de préstamos en estos últimos años parecen avalar las buenas prácticas de esta iniciativa solidaria que hace que el capital circule y que los proyectos cuajen. En nuestro caso, después de conocer la campaña que lideran a favor de las mujeres, JoinFITE.org, nos hemos metido en la rueda ayudando a Patience, Nuel y Doris, tres mujeres de Ghana que se dedican a la venta de ropa.