Una cadena de energía positiva



Coja una simple palabra que describa una sensación positiva: Alegría, amistad, ilusión… En principio se trata únicamente de letras o sonidos que aisladamente pueden no significar nada. Pero una sola de ellas cuando llega en el momento adecuado es capaz de provocar un aluvión de reacciones en cadena. Este concepto…

Una cadena de energía positiva

Coja una simple palabra que describa una sensación positiva: Alegría, amistad, ilusión… En principio se trata únicamente de letras o sonidos que aisladamente pueden no significar nada. Pero una sola de ellas cuando llega en el momento adecuado es capaz de provocar un aluvión de reacciones en cadena. Este concepto tan sencillo es la base de Solidariza tu energía.

La base de Solidariza tu energía son las pulseras solidarias. Foto: Joel Peirat.

La base de Solidariza tu energía son las pulseras solidarias. Foto: Joel Peirat.

Se trata a la vez de una campaña solidaria a favor de los niños con parálisis cerebral a través de la Fundación  Aspropace de Castellón y de un fenómeno social que ha rebasado las previsiones de su impulsora, la periodista Susana Fabregat. El estandarte de esta iniciativa son unas pequeñas pulseras elásticas de colores con mensajes optimistas grabados en ellas.

“El origen de este proyecto fue una suma de distintos elementos”, explica su creadora, “estamos en una situación social en la que todo es negativo, y parece que no hay una sola noticia buena. Todo son quejas y lamentos, y eso lo único que consigue es transmitirnos más y más negatividad. Por eso se me ocurrió que si cada vez que nos miramos la muñeca viéramos una palabra positiva, quizá fuera una buena manera de transmitir y contagiar optimismo”.

Si cada vez que nos miramos la muñeca vemos una palabra positiva, puede ser una buena manera de transmitir y contagiar optimismo

El vehículo de transmisión estaba ya en la mente de Susana, pero aún era posible aportarle una mayor eficacia a su cadena de positivismo. La segunda pata del proyecto le llegó a través de una buena amiga. “Su hija tiene parálisis cerebral y me comentó que en el centro al que acudían, iban a cerrar la piscina que utilizan para la terapia con los niños. Los recortes les habían afectado y no contaban con fondos suficientes para mantenerla abierta”.

El boca a boca y la ilusión de la gente hicieron el resto. Susana decidió que vendería las pulseras por dos euros y que los beneficios se destinarían a Aspropace. “Elaboramos las pulseras y las pusimos a la venta en un acto que organizamos en el mes de julio en Benicássim. En tan solo una hora vendimos 1.200 de ellas”.

Ángel Martín muestra su 'barba' de pulseras.

Ángel Martín muestra su ‘barba’ de pulseras.

Un fenómeno viral

Tras el éxito inicial las pulseras han continuado vendiéndose hasta superar la cifra de 15.000 euros recaudados, lo que ha permitido volver a reabrir la piscina. “El día de la reapertura fue inolvidable”, recuerda Susana, “ver la cara de felicidad de los niños compensa con creces cualquier esfuerzo y es la prueba de que con pequeños gestos, entre todos, es posible conseguir grandes cosas”.

Además de la ayuda económica que supone para la Fundación lo recaudado con las pulseras, otro de los objetivos que se persiguen es hacer visible la realidad de todos estos niños. “Cuando alguien ve tu pulsera y te pregunta de dónde ha salido, estás consiguiendo que se hable de un tema, como puede ser la discapacidad, que muchas veces pasa desapercibido para una gran parte de la población” matiza Susana.

Con el paso de los meses el fenómeno ha ido creciendo y es difícil pasear por el centro de Castellón sin cruzarse con alguien que luzca en su muñeca una de estas pulseras solidarias. Sin embargo su expansión se ha disparado y ha llegado a convertirse en una moda a nivel nacional.

La cadena solidaria de Susana ha conseguido que personajes tan dispares como Nieves Herrero, Hilario Pino, Carla Hidalgo, Joaquín Reyes, Carlos Latre, David Ferrer, Arturo Valls, o todo el equipo de tertulianos y colaboradores de Ana Rosa Quintana, entre muchos otros, se hayan fotografiado mostrando sonrientes sus pulseras.

Joaquín Reyes muestra su pulsera solidaria.

Joaquín Reyes muestra su pulsera solidaria.

“Como mi marido y yo somos periodistas intentamos involucrar a los contactos que teníamos más a mano para que difundieran la campaña, sin embargo nunca nos hubiéramos imaginado esto”, confiesa Fabregat, “me he reafirmado en pensar que la gente es buena por naturaleza, y si se lo pones fácil a todo el mundo le gusta participar en buenas causas”.

No hay día que en el Facebook de la campaña no aparezca una nueva foto de algún personaje o colectivo sumándose a esta causa. “Esto empezó siendo un proyecto a nivel local, pero cada día nos llegan mensajes de gente de toda España pidiendo que les enviemos pulseras. Los propios famosos se las regalan unos a otros haciendo que la iniciativa no pare de crecer. Imagínate lo que supone que de repente te escriba Remedios Cervantes diciéndote que en Málaga quieren comprar pulseras”.

Cada uno de esos mensajes de apoyo que reciben a diario es un eslabón de esta conexión de vibraciones positivas que, de muñeca en muñeca, ya ha conseguido mejorar la calidad de vida de muchos niños afectados de parálisis cerebral. “Conseguir que la gente a tu alrededor sea un poquito más feliz es algo precioso y cuando ves que es posible lograrlo, se transforma en algo que engancha y es contagioso”, reflexiona Susana, “espero que entre todos consigamos que no pare esta cadena”.