¿Es negocio el vapor?

Decían hace siglos que una ardilla podía cruzar la península viajando de árbol en árbol sin poner una pata en tierra. Hoy quizá tendría más posibilidades si saltara de tienda en tienda de cigarrillos electrónicos. Llegaron a nuestras vidas tímidamente, casi sin hacer ruido, pero en estos momentos parecen ser…

¿Es negocio el vapor?

Decían hace siglos que una ardilla podía cruzar la península viajando de árbol en árbol sin poner una pata en tierra. Hoy quizá tendría más posibilidades si saltara de tienda en tienda de cigarrillos electrónicos. Llegaron a nuestras vidas tímidamente, casi sin hacer ruido, pero en estos momentos parecen ser los únicos comercios que se atreven a levantar la persiana.

Los cigarrillos electrónicos sustituyen la ingesta de humo por vapor. Foto: Michael Dorausch.

Los cigarrillos electrónicos sustituyen la ingesta de humo por vapor. Foto: Michael Dorausch.

De la misma manera que hace 15 años, era inevitable gritarle ‘¡compra, compra!’ a cualquiera que veíamos hablando con un móvil, hace apenas un año todavía llamaba la atención ver a alguien a nuestro alrededor inhalando vapor por la boca de un pitillo digital. Sin embargo en estos momentos es mucho más sencillo encontrar una tienda de cigarrillos electrónicos que una pescadería en cualquier barrio. Y sino, salgan a la calle y hagan la prueba.

Un negocio millonario

Cuando el farmacéutico chino Honk Lik perdió a su padre tras sufrir un cáncer, se propuso firmemente dejar a un lado el tabaco. Una noche de ansiedad mientras dormía, sufrió una pesadilla en la que le era lanzado a una inmensa nube de vapor. Ese sueño fue la chispa que le puso tras la idea de sustituir el humo por vapor, y tras un año de trabajo, en 2003 patentaba el primer cigarrillo electrónico.

Aunque en nuestro país son una reciente novedad, según el informe de Euromonitor  sobre el mercado mundial del tabaco, las ventas de estos cigarrillos se han triplicado en tan solo dos años llegando a superar los dos mil millones de dólares a nivel mundial en 2013.

 Es posible abrir una tienda en pocas semanas habiendo invertido menos de 5.000 euros

Este crecimiento, que se vaticina exponencial y que podría multiplicarse por diez en los próximos años, ha animado a muchísimos pequeños emprendedores a aventurarse a montar un negocio en el que solo ven ventajas. Sin embargo negras nubes, y no precisamente de vapor, se ciernen sobre él.

Jeff Mittnacht es el fundador de www.tusmoke.com una empresa dedicada a la distribución de estos artículos desde Valencia a cualquier punto del país. Para él, “el futuro de este sector es muy incierto. Aunque es un producto que está en auge porque está ayudando a mucha gente a dejar de fumar, no es una buena idea, comercialmente hablando, lo que está sucediendo en la Comunitat Valenciana. En el resto de España han abierto muchas tiendas, pero no al ritmo que lo hacen aquí. Que existan tres o cuatro tiendas de cigarrillos en la misma calle puede funcionar durante un tiempo, pero a la larga muchas de ellas caerán por su propio peso” lamenta Mittnacht.

¿Por qué abren tantas tiendas de golpe?

En periodos de crisis como el que estamos atravesando este tipo de negocios tienen un gran atractivo para gente que busca ganar dinero rápido y con una inversión lo más modesta posible. Según Mittnacht “para montar una tienda basta un local pequeñito, de unos 15 metros cuadrados y una inversión en productos inferior a 3.000 euros”.

Respecto a los trámites, licencias y el resto de cuestiones legales, por el momento no es necesario cumplir ningún tipo de legislación específica diferente a la de cualquier otro negocio: la licencia municipal de apertura y cumplir con hacienda registrados como tienda dedicada a la venta de productos electrónicos.

Si a todo esto le sumamos un mínimo acondicionamiento del local (no mucho más que un mostrador, estanterías y pintar las paredes) veremos que es posible abrir una tienda en pocas semanas habiendo invertido menos de 5.000 euros. También existe la opción de unirse a una franquicia, en cuyo caso la inversión puede oscilar entre los 6.000 a los 20.000 euros, dependiendo del tipo de acuerdo al que lleguemos.

Si tenemos en cuenta que montar una cafetería puede rondar los 75.000 euros de media como inversión inicial, todo empieza a cuadrar. “Es un negocio perfecto para el que tiene ganas de trabajar y cuenta con pocos medios. El único gasto importante es el de encontrar un local, y hoy en día sobran locales en cada barrio”.

Los falsos amigos

esquemaCuando algo genera mucho dinero llama la atención, y si además este dinero se genera a costa de que otros dejen de ganarlo produce además fricciones en el mercado.

Los cigarrillos electrónicos han comenzado a convertirse en ese oscuro objeto de amor/odio para muchos grupos de interés. “Se están levantando muchos bulos alrededor de los cigarrillos electrónicos para generar desconfianza en los potenciales clientes”, se queja Mittnacht: “Somos una amenaza para mucha gente”.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística el 24% de la población mayor de 15 años es fumadora habitual, lo que supone aproximadamente unos diez millones de personas que compran tabaco todas las semanas. Un pastel muy jugoso, del que sacan tajada diferentes sectores.

En primer lugar se encuentran las compañías tabaqueras, quienes están asistiendo paulatinamente a un estancamiento de sus ventas a nivel mundial y están dispuestas a aplicar la máxima de ‘si alguien te hace la competencia, cómpralo y dejarás de tener competencia’. En los últimos meses hemos asistido a movimientos financieros como la compra de Blu Cigs, una de las más importantes distribuidoras de e-cigarrillos del mundo por parte de la tabacalera americana Lorillard.

También Reynolds, comercializadora de Camel y Winston, al igual que Altria, propietaria de Marlboro ya han puesto a la venta su propio cigarro electrónico en Estados Unidos, e Imperial Tobacco, propietaria de la española Altadis ya ha anunciado su inminente inmersión en este mercado.

Se están levantando muchos bulos alrededor de los cigarrillos electrónicos para generar desconfianza en los potenciales clientes

En otra división pero no por ello menos importante juegan los estancos, que hace poco consiguieron la autorización para poder vender en sus establecimientos los cigarrillos electrónicos. Y si tenemos en cuenta que el tabaco es el producto que más impuestos especiales soporta (no hay que olvidar que de cada diez euros que gastamos en tabaco, ocho van a parar al estado) es lógico que por su parte el gobierno también tenga su propia opinión al respecto y no vaya a permanecer impasible durante mucho tiempo.

“Ahora se ha dejado la regulación en manos de las comunidades autónomas” apunta Mittnacht, “la mayoría todavía no se han pronunciado, pero con tantos intereses de por medio, seguro que no tardarán en hacerlo”. Si le preguntamos como ve el futuro del negocio él es pesimista “me temo que al final solo aguantará una de cada cinco tiendas que están abriendo. Eso si el gobierno no consigue que cerremos antes”.