En el anonimato musical

Sólo hace falta bucear un rato en Google para comprobar el interés que despiertan aquellos artistas que deciden, ya sea a título personal o por cuestión de marketing, esconder su rostro ante el público. Más allá de las razones de cada uno, que daría para escribir un par de artículos,…

En el anonimato musical

Sólo hace falta bucear un rato en Google para comprobar el interés que despiertan aquellos artistas que deciden, ya sea a título personal o por cuestión de marketing, esconder su rostro ante el público. Más allá de las razones de cada uno, que daría para escribir un par de artículos, destacamos los casos de quienes optan por el anonimato musical.

Millones de discos después seguimos sin haber visto fotografías actuales del rostro de estos dos músicos. Foto: Daft Punk.

Millones de discos después seguimos sin haber visto fotografías actuales del rostro de estos dos músicos. Foto: Daft Punk.

Los artistas más famosos de este particular género, por denominarlo de algún modo, son el dúo francés de electrónica Daft Punk. Guy-Manuel de Homem-Christo y Thomas Bangalter tuvieron muy claro desde su nacimiento, con aquel seminal trabajo titulado ‘Homework’ (1997), que esconderían sus rostros tras máscaras de robot para montar, posteriormente, toda una escenografía a su alrededor para, de este modo, potenciar su imagen de visionarios del ‘French house’.

Sin la ayuda de su manager de entonces Busy P, capo de la todopoderosa ‘Ed Banger Records’, esto no hubiese sido posible. Famosas son las anécdotas sobre las negociaciones de éste con los grandes sellos. Negociaciones a través de las cuales llegó a exigir, en una época donde la imagen visual lo era todo, que sus representados no concederían entrevistas ni sesiones fotográficas. Millones de discos después seguimos sin haber visto fotografías actuales del rostro de estos dos músicos.

Pero, ¿Fueron Daft Punk pioneros a la hora de calzarse unas máscaras y ocultar su identidad? Más allá de grupos como Kiss es importante resaltar a The Residents, un colectivo artístico-musical formado a principios de los 70 que, a día de hoy, todavía no ha revelado las verdaderas identidades de sus miembros. Sus apariciones en público siempre se realizan con disfraces, usualmente con trajes de etiqueta, sombreros de copa y máscaras con forma de ojo gigante. Circula el rumor de que una segunda generación ha tomado el relevo de los fundadores pero, evidentemente, nadie puede afirmar si eso es verdad o mentira. ¿Estrategia comercial?

Del Metal al Hip hop pasando por el Dubsteb

Otro caso es el de la conocidísima banda de metal norteamericana Slipknot. Además de ofrecer un potente directo cargado de peleas, una logística creada exclusivamente para ellos (el batería actúa sobre un sistema hidráulico que pone al artista boca abajo mientras no deja de aporrear la batería) y fuegos artificiales, sus miembros siempre han protegido su identidad con toda una serie de máscaras que han ido evolucionando a lo largo de su dilatada carrera.

La muerte por sobredosis del bajista, y fundador de la banda, supuso un punto de inflexión que llevaría a la formación a ofrecer una rueda de prensa en la que todos sus miembros, exceptuando el responsable del ‘sampler‘, mostraban su rostro. En Youtube podéis ver las imágenes en su totalidad.

Existe cierta polémica sobre si la banda de Iowa copió toda la parafernalia de otro grupo que estaba en su mismo sello: Mushroomhead. Buscad por internet y juzgad el paralelismo entre las dos formaciones.

Buckethead ha llegado a ser el guitarra principal de los Guns N' Roses.

Buckethead fue el guitarra principal de los Guns N’ Roses.

Otro caso anecdótico es el del virtuoso guitarrista Buckethead. Una careta y un cubo del Kentucky Fried Chicken, como signo de identidad, le han valido para ser uno de los músicos contemporáneos más extraños. Aún así, este multi-instrumentalista norteamericano ha lanzado más de 40 discos, colaborado en otros 50, y ha llegado a ser el guitarra principal de los Guns N’ Roses hasta que Axl Rose se cansó de él por «raro» (literal).

En la electrónica encontramos muchos casos de artistas que esconden sus caras. Más allá de uno de los más famosos, el canadiense Deadmau5, cabe fijarse en otros menos conocidos.

En el género Dubstep encontramos dos sonoros ejemplos. El primero es Zomboy, quien sólo concede entrevistas vía Messenger, y en segundo término está el adorado Burial. Un joven inglés que confesaba que sólo cinco personas en el mundo sabían que hacía música. Hace pocas semanas el propio artista acababa con años de leyendas sobre su identidad subiendo su nombre y una foto actual suya a las redes sociales. Uno menos en la lista…

En el Hip Hop también tenemos a Mf Doom, ahora conocido simplemente como Doom o por ser el 50% del proyecto Madvillain. Famosas se hicieron aquellas declaraciones en las que afirmaba que a los directos enviaba a otra persona a hacer el trabajo mientras él se quedaba en su casa muy a gusto. Sus palabras generaron tal nivel de polémica que tuvo que salir su road manager a afirmar que todo era una jugada comercial del artista. ¿Cuánto hay de cierto? ¿Cuánto hay de marketing? ¿Alguna vez hemos tomado café con un miembro de Daft Punk al lado sin darnos cuenta? Interesante mundo éste.

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