Gilbertástico, el fantástico hombre búfalo

Hace pocos meses sorprendía con un disco instrumental y ahora ve la luz su nuevo gran proyecto. ‘El que corre con los búfalos’ es el nuevo trabajo de Gilbertástico. Canciones que se pegan a la piel

Gilbertástico, el fantástico hombre búfalo

La producción de este disco no podría entenderse sin lo que significó el lanzamiento del instrumental ‘Música inframental’. ¿Son dos obras en continuo o lo único que les une es la necesidad de uno por el otro?

Son dos obras en continuo en el tiempo, pero ‘Música inframental’ es posterior, empecé a hacerlo justo cuando terminamos la grabación de ‘El que corre con los búfalos’, y la verdad que sin planearlo mucho. Esa semana me mudaba de casa, en la nueva tenía una habitación disponible para los cacharros, así que de repente tenía tiempo y algo de material. No muchos instrumentos, pero bueno, lo suficiente como para empezar a tocar sin motivo alguno y grabarlo.

Te la jugaste con una campaña de ‘crowdfunding’ muy diferente, pero sobre todo con un disco instrumental. ¿Funcionó a nivel de acogida y, sobre todo, de dinero para poder financiar el siguiente disco?

Pues como ves no fue ningún riesgo ni un plan comercial al uso. Simplemente cuando llevas seis temas de algo como ‘Música inframental’ te hace ilusión completar la obra, «terminarlo» de algún modo. Cuando llegamos a ese punto pensé: «Vale, que se pueda descargar gratis, pero que también lo pague quien quiera, y lo que saquemos para fabricar el ‘Búfalos’.

Da la impresión de ser un disco especial desde el mismo título

Es como muy simplón pero, no sé… Así es como yo lo veo. Y así fue. Por supuesto que se convirtió en una maravillosa experiencia inesperada, de la que aprendí un montón y sobre todo que me llevó a conocer a dos amigos nuevos a través de la música, como Alaín Duplaá o Javier Hidalgo, y a colaborar con otros artistas más estrechamente, como Alberto Montero o Caballero Reynaldo, que aparte de compañeros para mí son netas influencias, y cuya música sigo con mucha atención. El momento en el que pedí colaboración en las redes sociales, a nivel musical, y empezó a escribir la gente, ahí ya empezó la sensación de buenas vibraciones que iba a tener, pero del todo no me lo podía imaginar. Para mí es como un verano, pero sin calor molesto, sólo con la sensación de ‘dolce far niente’ mental que nos invade en las vacaciones o en los viajes, por ejemplo… Eso es difícil de cuantificar.

«Una enigmática persona me dijo que yo era un búfalo, y que tenía cuerpo de persona, pero que si una manada se pusiera a trotar, podría seguir la carrera»

"El sonido se ha mantenido fiel a la ‘grabación de batalla’", destaca. Foto: © Juan Terol.

«El sonido se ha mantenido fiel a la ‘grabación de batalla’», destaca. Foto: © Juan Terol.

Cada uno de los discos ha tenido una personalidad bien definida aunque guardan muchos puntos en común. ¿Con qué bases empieza a crearse lo que ha acabado siendo ‘El que corre con los búfalos’?

Una enigmática persona me dijo que yo era un búfalo, y que tenía cuerpo de persona, pero que si de repente una manada de estos se pusiera a trotar, podría ponerme al lado y seguir la carrera… Creí que dedicarle el disco era lo menos que podía hacer. A veces los nombres surgen de maneras inesperadas. A partir de ahí, el proceso tiene un punto muy chulo: te encierras con un piano, un violín, lo que sea, y grabas lo que se te ocurra, al final es un compendio de líneas con diferentes timbres y ya está. Esta vez, en lugar de seguir evolucionando el sonido, se ha mantenido muy fiel a la ‘grabación de batalla’, pues el ambiente del que proceden es un entorno amable, cerca del mar, sin ruido, meses sin turistas, sin vecinos… Capturar el espíritu más primigenio, lo que honestamente crees que es ese disco, o algo así, es complicado pero por otro lado aquí era algo bastante importante. En cuanto a influencias, yo destacaría el mar y el campo, como punto de composición el primero y de grabación el segundo.

La melodía y las letras continúan siendo un sello de identidad, con humor, ironía y esa música que se agradece de escuchar de fondo mientras te cuentan una historia. Se te sigue viendo muy cómodo con las nuevas canciones.

Es la vez que más, quizá porque la música y las melodías nacieron primero, con su pequeña personalidad, y luego crecieron al ponerles las historias encima. Si dan sensación de comodidad es porque creo que son realistas, se acercan bastante a lo que es mi realidad musical y mis posibilidades sin intentar hincharlas de más o pretender exagerarlas de ningún modo.

«Es la vez que más cómodo me siento con las nuevas canciones, quizá porque la música y las melodías nacieron primero»

El equipo continua siendo el habitual, con Jorge Lorán y Antonio Iglesias. ¿Que te aportan?

Desde siempre Jorge y Antonio me han dado consejo, apoyo y amistad, además de una dirección en lo musical. En directo hace ya años que me acompañan y previamente yo fui su teclista, así que tenemos mucha relación. Además, ellos son amigos de Nando Polaino desde hace muchos años. Nadie mejor que ellos para poner a andar estas canciones. Son, ellos tres, aparte de mí, las personas que más las conocen y las han trabajado.

Portada de 'El que corre con los búfalos', con la ilustración de Aitana Carrasco .

Portada de ‘El que corre con los búfalos’, con la ilustración de Aitana Carrasco .

Decías en alguna entrevista que el sonido es más natural, más orgánico. ¿A qué se debe esta evolución en la forma de sonar?

Por un lado, a lo que te comentaba de grabar lo que uno pueda grabar, y por otro porque hay bastante cuerda, madera, y eso siempre lleva al inconsciente hacia lo natural.

¿Se puede separar el Gilberto músico, del periodista o del actor? Se ven reflejados los tres en este disco.

El periodista hace tiempo que desapareció, o por lo menos mi ambición de serlo. Por lo demás soy principalmente músico, pues mi faceta de actor ha sido ‘regalada’ desde hace un año y pico, es algo con lo que no contaba y que sin duda ha sido una gran suerte. Aun así, creo que si la música de Gilbertástico tiene algo de teatral, la influencia debe venir de antes, pues ese componente no se ha alterado mucho, incluso en este disco se ha atenuado un poco.

La propuesta no queda sin reacción. La misma portada con la ilustración de Aitana Carrasco marca un poco el paso.

La verdad que es una preciosidad, ya conocía el trabajo de Aitana para otros discos y sabía que iba a quedar algo espectacular, pero tanto… era difícil de imaginar. Ahora veo esa imagen en mi cabeza todo el rato, y la verdad que me gusta…