Matando el tiempo con Antonio Hernández

Ganador del Goya al Mejor Guión Original en 2003, Antonio Hernández, director de cine y televisión, presenta su nuevo proyecto, ‘Matar el tiempo’, y su visión sobre el estado de la industria audiovisual en España

Matando el tiempo con Antonio Hernández

Antonio Hernández es una de esas personas que cautiva, que te va llevando poco a poco a su terreno y te embelesa a través de sus múltiples historias de una vida dedicada al mundo del cine. Después de escribir, dirigir y actuar en decenas de películas, tenemos ganas de conocer a este creador personalmente y que nos cuente sus últimas andanzas. Para ello nos citamos con él en una cafetería del centro de Madrid. Lo vemos llegar a través de una enorme cristalera, saluda haciendo gala de una cercanía sorprendente y pide un café para ir abriendo boca.

“España se ha convertido en un gran concierto de Bisbal, con perdón de Bisbal”, sentencia a la primera de cambio. Ojo, que ésta afirmación repentina no llegue a desconcertar ni a herir sensibilidades, todo tiene su porqué. Nada más comenzar la entrevista Antonio recibe una llamada que marca los primeros minutos de la conversación. Le acaban de echar para atrás un proyecto de ficción que ha presentado semanas atrás en una cadena de televisión.

“España se ha convertido en un gran concierto de Bisbal, con perdón de Bisbal”, comenta Antonio Hernández

“La industria ha cambiado mucho. Cuando yo empecé solo había una escuela de cine en Madrid y otra en Barcelona. Ahora se hace cine en cualquier sitio, existen televisiones autonómicas, privadas, está Internet…lLo lamentable es que en todo este espectro no hay hueco para el arte, para el buen gusto y muy poco para el talento. Eso, o no hay dinero”, puntualiza con una expresión de lástima.

Pero lejos de dejarse llevar por la amargura de ese instante, nos avanza la que será su próxima película: ‘To kill time’ (‘Matar el tiempo’, en español). Es la historia de un contable estadounidense que llega a Madrid para participar en una fusión empresarial. Su monótona vida se ve sacudida al encontrar en Internet la particular mirada de una prostituta que le hará cambiar sus esquemas. Para estar con ella, el protagonista tendrá que convertirse en un héroe inesperado y salvar las inverosímiles dificultades que se le irán presentando.

“En esta película no pienso en el espectador español, pienso en el tema, en lo que quiero contar. De hecho, busco que le pueda transmitir lo mismo a alguien de aquí, a un canadiense o a un egipcio”, se sincera Hernández. Dentro de su faceta de guionista, sigue un proceso de creación en el que plasma sus inquietudes, sus gustos e incluso sus caprichos, esperando llegar a todos pero sin pensar en nadie más que en él mismo como el espectador más exigente.

“En esta película no pienso en el espectador español, pienso en el tema, en lo que quiero contar. De hecho, busco que le pueda transmitir lo mismo a alguien de aquí, a un canadiense o a un egipcio”, señala Hernández

El guión de ‘Matar el tiempo’ ya está totalmente acabado. Para rodarlo, solo quedan por cerrar aspectos relacionados con la financiación. Y es que, como explica el propio director, “el cine es muy caro y encontrar dinero para realizar un film en España resulta cada vez más complejo”. Tiene al equipo preparado desde octubre y al elenco esperando recibir la llamada que los ponga en acción. Afirma, “así es el cine, siempre con retrasos. Por ejemplo, hice una versión de mi película ‘En la Ciudad sin Límites’ y 14 años después es cuando la pude rodar”.

Por hacer memoria ‘En la Ciudad sin Límites’, esa historia guardada en un cajón durante años, se llevó el Goya al Mejor Guión Original en el 2003. Contó con un reparto de lujo, encabezado por Leonardo Sbaraglia, Fernando Fernán-Gómez y Geraldine Chaplin. Estuvo además nominada en las categorías de Mejor Película y Mejor Dirección, junto a títulos como ‘Los lunes al sol’, de Fernando León de Aranoa y ‘Hable con ella’, de Pedro Almodóvar.

Antonio Hernández. Foto: Sofía Torroja.

Antonio Hernández. Foto: Sofía Torroja.

El lado oscuro de un cineasta

Antonio Hernández es un excelente conversador. De nuestro encuentro con él podemos asegurar que es una persona de valores, gran amigo de sus amigos. Esto es tan cierto como sabemos que le gusta el café y el vino dulce, bebida que por desgracia no hay en el local donde le hemos llevado. Hasta aquí nada hace presagiar que tiene un lado oscuro. O más que tenerlo, admite que se ha dejado tentar por él.

¿Recuerdan la película ‘Capitán Trueno y el Santo Grial’? Fue una de esas cintas que parecen malditas desde el principio: cambios de directores, de actores, desavenencias entre partes del equipo, un estreno en la sombra, críticas devastadoras y fracaso en taquilla. En este título se podría concretar el lado oscuro al que hace referencia el cineasta. Pero, “¿por qué te embarcaste en el proyecto?”, le preguntamos.

“Acepto proyectos porque lamentablemente no vivo de los míos propios. ‘Capitán Trueno’ me tentó de una manera muy alimenticia, pero no me dedicaría el resto de mi vida profesional a hacer películas de este tipo”, sentencia Hernández. Pese a esto, asegura que este encargo es uno de sus mejores trabajos, aunque sea una de sus peores películas.

“Además de ser autor soy técnico y trato de que ‘Capitán Trueno’ sea lo mejor posible con el equipo y el presupuesto que tengo. Otras veces he sentido que he hecho un trabajo más digno, por ejemplo con ‘Tarancón’, ‘Los Borgia’ o ‘Sofía’. Me han dejado a mí escribir el guión y le he ganado un poco la batalla a ese lado oscuro”, concluye.

Los orígenes del director

Antonio Hernández nació en Peñaranda de Bracamonte, Salamanca, en 1953. De niño, dice, era un espectador de cine como cualquier otro. Su familia creía que iba a ser cómico y él pensó seriamente convertirse en actor. Los pronósticos cambiaron cuando un día acudió al cine y vio ‘2001: Odisea en el Espacio’, de Stanley Kubrick. Sencillamente se enamoró del séptimo arte y comenzó a devorar enciclopedias y estudiar sus orígenes.

Tras 38 años dedicado a la profesión, asegura sentirse igual que cuando dirigió sus primeras obras. “Tengo que hacer girar de la misma manera la rueda, sacar adelante una película y buscar financiación. Por eso siempre trato de dejarme la piel, confiar en la suerte, y rodearme de grandes talentos para que la película que hacemos mueva el corazón de alguien y el mundo sea mejor”.