«Una vida extrema te lleva a comportarte de forma extrema. ¿En qué extremos te encontrarías?»

Un mundo en ruinas. Pocos supervivientes que se mueven por el miedo y la esperanza. Seres nocturnos. Canibalismo. Atmósferas agónicas. Con estos ingredientes Sergi Llauger ha confeccionado su última novela, ‘El Yermo’

«Una vida extrema te lleva a comportarte de forma extrema. ¿En qué extremos te encontrarías?»

En 2010 publicó ‘Diario de un Zombi’ (Editorial Dolmen), su primera novela, considerada una de las novelas de zombis más influyentes del género. Ya va por su octava edición. Su versión digital fue, durante meses, la novela más vendida y mejor valorada de la Apple Store hispana. Se ha traducido al inglés en espera de publicarse en Estados Unidos, Inglaterra y Canadá. Llauger ya ha anunciado que habrá segunda parte. ‘El Yermo’ ha sido el siguiente escalón.

¿Dónde nace tu atracción por el género post-apocalíptico? ¿Y a escribir?

Me he criado con este tipo de historias, sea en el formato que sea, desde ‘Mad Max’ en el cine, a ‘Soy Leyenda’ en la literatura y ‘Fallout’ en los videojuegos. Los escenarios post-apocalípticos son muy interesantes, porque ponen a sus protagonistas al límite y se ve hasta dónde son capaces de llegar, lo que les da una personalidad y un abanico de matices muy interesantes. En cuanto a lo de escribir, desde que tenía 15 años supe que era mi mayor vocación; empecé con la poesía, y mi primera novela, la cual nunca verá la luz por mi propio bien, la escribí con 16.

Después del éxito de ‘Diario de un zombie’ te adentras en otra historia post-apocalíptica, ‘El Yermo’. ¿Qué ingredientes nuevos aporta esta novela respecto a la anterior?

Es una novela más seria y documentada. Con ‘Diario de un Zombi’ quise darle la máxima importancia al protagonista. Desarrollé la figura del antihéroe e hice sostener el peso de la historia sobre él. Con ‘El Yermo’ quise desarrollar un escenario, un mundo con unas peculiaridades concretas. El lector puede leer acerca de las leyes de ese mundo devastado e imaginar qué podría estar pasando en ese mismo instante en la otra punta del planeta. La historia de ‘El Yermo’ no tiene por qué terminar en una sola novela, es lo suficientemente compleja para dar mucho más de sí.

El cine, la literatura, los videojuegos y la televisión recorren una y otra vez el género zombie y post-apocalíptico. ¿A qué crees que se debe el éxito de este género?

Por el atractivo oculto que esconden estas historias. Se trata de romper con todo lo conocido, para lo bueno y para lo malo: hipoteca, crisis económica, políticos… esos problemas ya no existen. Ahora se empieza una nueva vida donde lo que realmente importa es algo mucho más simple: sobrevivir. Nos gusta consumir este género para identificarnos con los protagonistas y hacernos la pregunta impresa en la portada de ‘El Yermo’: ¿Qué estaríamos dispuestos a hacer nosotros mismos para sobrevivir?

«Se trata de romper con todo lo conocido, para lo bueno y para lo malo: hipoteca, crisis económica, políticos… esos problemas ya no existen»

¿Qué obras y autores te han influido más a la hora de escribir?

No necesariamente se trata de autores de Ciencia Ficción, pero por citar los cinco más influyentes diría que Ken Follet, Noah Gordon, Mike Resnick, Max Brooks y Cornac McCarthy. Todas sus obras me han gustado, en mayor o menor medida, pero no desterraría ninguna al olvido.

En ‘El Yermo’, Rusia es una de las potencias culpables del estallido nuclear que deja el mundo patas arriba. La Guerra Fría ha acabado. Sin embargo, la sensación de que pueda suceder una catástrofe así sigue latente…

Sí. Necesitaba dar una premisa creíble para la guerra nuclear que termina devastando el planeta. En la novela, Rusia conmociona al mundo con el anuncio de una nueva y terrible bomba de fisión nuclear capaz de borrar del mapa un territorio como Inglaterra de un plumazo. El conflicto con Corea del Norte y Corea del Sur vivido en 2013 también fue uno de los desencadenantes. En nuestra realidad, por suerte, terminó bien, en la de ‘El Yermo’ no.

Una de las características de ‘El Yermo’ es la facilidad para dibujar personajes, algunos de ellos absolutamente sórdidos y otros muy íntegros ¿Un mundo así nos haría peores o mejores?

Un mundo así sacaría lo mejor y lo peor de nosotros mismos. Esa dualidad es interesante, puesto que la gente que quedara viviría al límite, y esa forma de vivir potenciaría al máximo su carácter personal. Hay personas buenas que en una situación así se convertirían en gente altruista que se desviviría por ayudar a los demás. En cambio hay otras que tienden a lo contrario, y acabarían perfilándose como personas malévolas y egoístas. No habría término medio. Una vida extrema te lleva a comportarte de forma extrema. La cuestión es: ¿en cuál de los dos extremos te encontrarías?

«‘El Yermo’ no tiene por qué terminar en una sola novela, es lo suficientemente compleja para dar mucho más de sí»

La historia está ambientada en el Reino Unido. ¿Por qué elegiste este enclave? ¿Cómo te has documentado para describir Londres?

Estuve dos semanas documentándome por ciudades importantes de Gran Bretaña como Londres, Cambridge y Nottingham. Lancé más de mil fotografías. Y desde el momento en que pisé el país supe que quería ambientar mi novela allí. Era todo tan elegante y fascinante que no pude evitar que en mi mente se dibujara una poderosa imagen de todo aquello sumido en una ambientación post-nuclear. Además, Londres le daba el aire internacional perfecto que estaba buscando para una historia que trata de un problema tan global y catastrófico como es el fin del mundo.

¿Qué proyectos futuros tienes, además de la anunciada segunda parte de ‘Diario de un zombie’?

De momento seguiré con las novelas de Ciencia Ficción. Actualmente me encuentro terminando la que será mi tercera novela, con la que estoy disfrutando especialmente. Más adelante me gustaría probar con la novela histórica, otro género que me fascina.

Si mañana fueras a parar a un mundo post-nuclear como el de ‘El Yermo’ ¿Qué llevarías contigo?

Un mechero, un royo de plástico, una navaja multiusos y ropa de abrigo. Lo demás confiaría en ir consiguiéndolo por el camino.