Tórtel sin trampa ni cartón, honestidad a raudales

Tórtel estrena ‘La Gran Prueba’, un salto a la vida cuya honestidad teje cada una de sus canciones. Con aire tropical ambientado con atmósferas ensoñadoras, Jorge Pérez está reinventando el pop español a base de ritmos latinos, bossa nova y funky

Tórtel sin trampa ni cartón, honestidad a raudales

‘La Gran Prueba’ es un disco diferente que rezuma más alegría y optimismo. Una de tus canciones dice: “Al final siempre caemos de pie”. En tu momento vital. ¿Crees haber dejado atrás la melancolía? ¿Es Tórtel ahora más feliz?

Más que hablar de mi momento vital, diría que también estoy en un momento positivo, ahora mismo hago lo que me apetecería oír. Estamos en una época difícil, son momentos delicados, pero no me interesa mucho hacer canciones que sigan hablando de eso, ni tampoco canciones que cuenten infiernos personales. De hecho, la Gran Prueba dice “no es nada interesante hablar de mi”. Obviamente todas las canciones parten de uno y de la propia experiencia. En una entrevista a David Foster Wallace, él explicaba que la creatividad tenía una especie de responsabilidad, la de iluminar las partes oscuras y focalizarnos en aquello que todavía podemos celebrar. En ese sentido, creo que las canciones que he compuesto giran en torno a esto. He intentado abrir también el discurso, hay partes más luminosas y otras más oscuras porque al fin y al cabo la vida es así, hay momentos para todo.

De hecho en la canción ‘La Gran Prueba’ la letra abre un espacio auténtico de honestidad en el que vas quitándote capas. Algo que has ido haciendo también a lo largo de tu trayectoria. ¿Ha encontrado Tórtel su esencia con su último trabajo?

Es algo así, es un poco el rollo ‘new sincerity’. A diferencia de la tendencia anterior, que nos creábamos personajes a base de muchos discursos dentro de la posmodernidad. Ahora en cambio, hay una nueva manera de hacer, la nueva sinceridad, exponerte tal y como eres, exponerte y que todo esté abierto a un foro de opinión en el que pueden decirte de todo, pero en cambio, me lanzo con sinceridad y honestidad. Y sin miedo a decir las cosas. Antes lo decíamos irónicamente, y así teníamos la sensación de salvarnos de las opiniones.

«No me interesa mucho hacer canciones que sigan hablando del mal momento que estamos viviendo, ni canciones que cuenten infiernos personales»

Una vez llegados a ese punto de exposición tan directa, ¿podrías decir que has alcanzado la madurez musical?

Nunca dejas de aprender, y la gracia está en ello. Pero sí, estoy en un momento de encontrar mi propia voz y sentirme cómodo experimentando con cosas diferentes. También es una cuestión de confianza. Ya no hace falta andar con disfraces. Al principio de mi carrera, me sentía más cómodo transitando caminos que ya habían hecho otros. Abrir un camino propio es complicado, hay quien con 20 años tiene una pesonalidad arrolladora y lo hace, y otros en cambio, como es mi caso, necesitamos 20 años para encontrar nuestro propio discurso. Y lo que más me gusta de ello, es que normalmente en las críticas no se me compara con nadie más, cuando escriben sobre nosotros se usan referencias amplias más que etiquetas concretas.

También es verdad que se os define por algo poético más que a través de una banda o un estilo, que es algo más concreto. Y es que en el disco mezcláis ritmos latinos, bossa nova, funky. ¿Qué está pasando en el proceso creativo de Jorge Pérez para nutrirse de tantos estilos diferentes?

Es mi visión desde el pop de estos estilos. Tampoco soy un estudioso pero es mi manera de verlo. Por ejemplo pienso en los Talking Heads que eran un grupo de punk nueva ola que luego pasaron por los ritmos latinos. El rollo es atreverse y probar cosas. Es una motivación para seguir haciendo canciones, hacer lo mismo siempre sería muy aburrido.

Portada del último disco de Tórtel de 'La Gran Prueba' diseñada por Begoña Pons.

Portada de ‘La Gran Prueba’ diseñada por Begoña Pons.

La base es esencialmente pop, pero el aderezo y el empaque y lo que le da el rollo, también son los estilos que mezcláis. Habéis grabado en los estudios Río Bravo con Cayo Bellvesser de Maderita. ¿Cómo ha sido vuestro trabajo juntos?

Cayo Bellvesser es un instrumentista acojonante, ha grabado bajos, pianos, flautas, baterías…
Yo tenía clara la producción y los tipos de arreglos que quería y comunicárselo ha sido fácil. Es un músico con muchos recursos y hemos intentado, sin crear un engendro raro, poder jugar con cosas que nos gustaban, incluso introdujimos samplers de los 50 que han quedado muy bien. También he recibido por su parte sugerencias sobre los arreglos de las canciones. Ha sido todo muy fluido, lo hemos grabado mano a mano y a pesar de no tener grandes recursos económicos, estoy muy contento con el sonido.

Tambíen habéis usado mucho ‘delays’, ‘chorus’… es muy ensoñador, dentro de la onda del dream pop, y conjuga muy bien con el folk. Pero sobre todo los coros funcionan como una inyección de adrenalina. ¿Cómo lo habéis hecho?

Yo le di vueltas y Cayo también armoniza muy bien. Yo aún quería haber metido más coros pero luego no funcionaba. El rollo de los 60, al estilo Beach Boys, y también las voces para crear un ambiente y esa atmósfera un poco hipiesca. Hemos usado coros, ecos, reverberaciones es una de las armas que me gusta usar porque viste mucho a la canción.

¿Cuál es la música que hace vibrar ahora a Tórtel?

Oigo lo de siempre, Paul Simon, Talking Heads, incluso los Beatles los redescubro cada cierto tiempo, o el rock ácido como Quisksilver. Todo eso me sigue gustando un montón, y ahora estoy escuchando lo último de Beck, o música más lúdica como MGMT, que a parte de sus hits, tienen temas con mucho rollo. Creo que la música de baile tiene cosas súper interesantes. Escucho de todo, desde hip hop hasta Justin Timberlake, quien recoge muy bien el rollo de producción de la Motown y lo actualiza. También sigo oyendo mucho Animal Collective, Atlas Sound… Me interesa mucho el tema de las producciones en las que lo digital es el protagonista, sin trampa ni cartón. Mezclar directamente para iPod. Han conseguido hacer unos sonidos muy de ahora.

«Me interesa mucho el tema de las producciones en las que lo digital es el protagonista, sin trampa ni cartón»

Giráis en abril y en mayo para presentar el disco. ¿Cuál es tu equipo titular para llevarlo a cabo?

Hemos tocado ya en Galicia y en Tarragona. Toco con Jordi Sapena (LHR), Enrique Alepuz a la batería, Víctor Ramírez y Miguel Sancho. No intentamos que en los conciertos suene igual que en el disco porque es imposible. Jugamos con los tempos. A la gente que le guste el disco, no va a echar nada de menos en el directo porque va a econtrar otro tipo de emociones.

Pregunta del dedo en la yaga: parece que la escena pop independiente valenciana se repliega sobre sí misma y podría perfectamente exportarse a países de habla hispana. ¿No os apetece expandiros más allá de las fronteras valencianas y españolas aprovechando el filón de la lengua castellana?

A mí me encantaría, pero tu poder de irradiación llega hasta ciertos puntos. Justamente por cantar en castellano, en algún país como México, por ejemplo, funcionaría, el problema es ir a girar allí, es una inversión de dinero importante. Primero hay que consolidarse en tu propio país para poder hacerlo y reunir el dinero.

¿Cuál es el día a día de Jorge Pérez?

Me centro mucho en tocar, hago música para anuncios. No ejercito nada como filólogo y si tuviera más pasta me pondría a estudiar, lo echo de menos. Pero por lo demás, afortunadamente puedo tocar, grabar discos… Tengo la suerte de que pincho. No estoy forrado pero vivo bien.

¿Futuros retos?

Tengo un proyecto en el aire pero todavía no puedo dar detalles porque no es nada en concreto. Siempre que tenga la motivación de aprender y seguir teniendo historias que contar pues lo haré, es lo que me gusta.