Un documental os dará la razón

¿Quién demonios son Vivian Maier, Sixto Rodríguez o Henry Darger? Formulada hace unos años, esta pregunta tendría algún sentido. Varios documentales después, una niñera, un trabajador de la construcción y un celador, pasarán a las posteridad como grandes e influyentes artistas, a los que el reconocimiento les ha llegado finalmente…

Un documental os dará la razón

¿Quién demonios son Vivian Maier, Sixto Rodríguez o Henry Darger? Formulada hace unos años, esta pregunta tendría algún sentido. Varios documentales después, una niñera, un trabajador de la construcción y un celador, pasarán a las posteridad como grandes e influyentes artistas, a los que el reconocimiento les ha llegado finalmente en su ancianidad o tras la muerte.


Trailer del documental ‘Finding Vivian Maier’ (2014).

Parece que el descubrir talentos desconocidos a los que la historia (o la taquilla) dará la razón, ha acabado convirtiéndose en un género documental en sí mismo. Ignorados en su tiempo, no hay nada como una buena película para lanzarles a la fama. La última en añadirse a la lista ha sido la fotógrafa Vivian Maier. Aunque Vivian nunca fue conocida en vida como tal, sino como niñera. De este modo, esta enigmática mujer llegó a acumular en secreto más de 100.000 negativos, y no ha sido sino ahora cuando su trabajo la ha encumbrado como una de las principales fotógrafas del siglo XX.

Esta es la sorprendente historia que cuenta el documental ‘Finding Vivian Maier‘, estrenado en 2014. Aquí todo funciona como una novela de misterio. En 2007, un joven (el propio director, John Maloof) adquirió un archivo por trescientos dólares en una subasta. Lo que en principio iba a servirle como apoyo gráfico para escribir un libro sobre su barrio, acabó convirtiéndose en todo un tesoro de fotografías callejeras, acumuladas durante cuatro décadas. John nunca pudo encontrar rastro alguno de Vivian. Sólo dio con ella dos años después, al encontrar su obituario, y descubrió que había muerto sola y desconocida. Pero lo más sorprendente es que ninguno de sus allegados jamás supo nada sobre la afición secreta de esta niñera que se encerraba bajo llave cada noche.

Hoy en día su obra se considera como una de las más importantes de fotografía callejera de todo el siglo XX, y sus exposiciones recorren el mundo entero. Así que la pregunta más repetida durante la cinta es: ¿por qué nunca desveló su gran talento?

Sixto Rodríguez, en una de las pocas imágenes de archivo.

Sixto Rodríguez, en una de las pocas imágenes de archivo.

El albañil cantautor y el celador novelista

Una pregunta parecida formula el documental ‘Searching for Sugar Man‘, del recientemente fallecido Malik Bendjelloul. Aunque el éxito de la cinta, que le llevó a ganar el Óscar en 2012, ha convertido en conocido a Sixto Rodríguez. Aquí el secreto recaía en los discos de un enigmático cantante y su fama en Sudáfrica. Mientras que en el país africano se le consideraba una estrella facellida, la realidad era otra. Sixto sobrevivía en Detroit, haciendo chapuzas en el sector de la construcción ajeno a la fama (y el dinero) que sus discos acumulaban al otro lado del globo.

Una historia que guarda ciertas similitudes con la de Henry Darger, celador en un hospital durante toda su vida y autor de, tal vez, la novela más larga del mundo. Su título lo dice todo: ‘La Historia de las Vivians, en lo que se conoce como los Reinos de lo Irreal, sobre la Guerra-Tormenta Glandeco-Angeliniana causada por la Rebelión de los Niños Esclavos’. En total son 15.143 páginas de literatura fantástica acompañados por acuarelas y collages realizados por el propio autor.

El documental que descubrió su peculiar historia, dirigido por Jessica Yu, ganó el Festival Internacional de Vancouver en 2004, con el nombre de ‘Los reinos de los irreal‘. En él se recogen testimonios de las pocas personas que llegaron a conocer a esta persona, que dedicó 43 años de su vida a escribir varios novelas de miles de páginas, y que le han convertido en un referente del arte marginal.


Trailer de ‘The Realms of Unreal’ (2004) en el que se mezclan entrevistas con fragmentos de la obra de Darger.

A un paso (o un abismo) de la fama

Estos son algunos de los casos más recientes y exitosos. Pero hay muchos más. Después de todo, si uno no puede ser descubierto por su propio talento, formar parte del descubrimiento ajeno resulta un buen sucedáneo. El espectador siente que, al fin, se ha hecho justicia.

The Story of Anvil, sobre el desconocido grupo de Heavy Metal.

The Story of Anvil, sobre el desconocido grupo de Heavy Metal.

En este ámbito abundan, sobre todo, los grupos de música. Así, la cinta ganadora al mejor Oscar documental en 2013 trataba sobre una serie de coristas que estuvieron toda su vida, literalmente, ‘A 20 pasos de la fama‘. También grupos que influyeron sobre grandes artistas y que una cinta se ha encargado de rescatar del olvido. Como ‘The Story of Anvil‘, sobre la banda de Heavy Metal más influyente de los 70. O ‘Quien es Harry Nilsson (y por qué todo el mundo habla de él)‘ que narra la historia del cantante más admirado por los Beatles. O ‘Standing in the Shadows of Motown‘ sobre los Funk Brothers, o ‘Scott Walker: 30 Century Man‘. Sin olvidar el documental ‘Sound City‘, que rescata del olvido el mítico estudio de grabación Sound City Studios, donde grabaron míticas bandas como Nirvana, Rage Against de Machine o Red Hot Chilli Peppers.

También este género ha servido para alumbrar grandes joyas documentales. Como ‘The Arbor, ganador del Festival de Tribecca, y todo un ejemplo de virtuosismo narrativo. En ella la directora Clio Barnard se encarga de reinterpretar por medio de actores los diálogos mantenidos durante años con la familia y amigos de la dramaturga inglesa Andrea Dunbar, que murió en la indigencia a los 29 años, dejando tres obras de teatro y una hija de 11 años.

O las españolas ‘El encargo del cazador‘ y ‘Cravan vs Cravan‘, dos de las cintas más influyentes del denominado documental de creación. En la primera, el fallecido Joaquim Jordá trazaba un retrato descarnado del cineasta, cazador y dipsómano Jacinto Esteva, uno de los precursores de la denominada escuela de Barcelona de Cine. Mientras que en la segunda, Isaki Lacuesta hizo un recorrido por la vida del mítico poeta y boxeador francés de entreguerras Arthur Cravan.


Trailer de ‘The Arbor’ (2010), un fascinante documental rodado con actores.

Pero no hace falta ser un gran artista para que un documental acuda a tu rescate. A veces puede ser justamente lo contrario. Ese es el caso de la cinta ‘Best Worst Movie‘ (‘La mejor peor película’), que ha ayudado a convertir en película de culto tal vez uno de los peores rodajes de toda la historia: el de la película de terror de serie B, ‘Troll 2‘. Una película, por cierto, en la que no hay trolls, y que fue dirigida en EE.UU por un italiano que no hablaba ni papa de inglés, sobre duendes vegetarianos, cócteles fantasmales, y un abuelo difunto que se manifestaba de vez en cuando a un niño pequeño. Este niño, Michael Stephenson, descubrió que la película se había convertido en un fenómeno underground y se animó a reunir a todos sus protagonistas casi veinte años después. Hoy en día cada año se celebra un festival en el pueblo donde se rodó, y cientos de cines la programan para sus seguidores.

Descubrir, esconder, sorprender, falsear

El éxito de algunas de estas cintas ha convertido en artistas reconocidos a algunos de sus protagonistas. El secreto: un buen pulso narrativo en el que se dosifica el misterio para que la verdad impacte de la manera más efectiva sobre el espectador. Desgraciadamente, muchas de estas cintas esconden o maquillan otra gran verdad. Y es que hay truco. En la mayor parte de estos casos, el reconocimiento vino primero, y el documental después. Es decir, que esos artistas ya fueron ‘descubiertos’ por otras personas, y las cintas se encargan de subrayar dicho descubrimiento.

'Catfish', un documental de descubrimiento que acaba hablándonos de la soledad y las redes sociales.

‘Catfish’, un documental de descubrimiento que acaba hablándonos de la soledad y las redes sociales.

El caso más llamativo es el del propio Sixto Rodríguez, al que ‘Searching for Sugarman’ sirvió para extender aún más su fama, ya que su historia hacía años que había salido en todos los periódicos. Lo que no le quita mérito a la película. En cierto sentido, la cinta lo hace tan bien, que logra que los espectadores pasen por alto el hecho de que Sixto Rodríguez fue redescubierto en 1998. Casi una década y media antes antes de que el documental se estrenase.

Este afán por descubrir genios desconocidos o verdades escondidas, hace que este tipo de documentales se presten a todo tipo de mutaciones y más de una sorpresa. Algunos ejemplos recientes son, por ejemplo, ‘Catfish‘. Una cinta que empezó a rodarse con el objetivo de descubrir a una gran niña pintora, y que acabó siendo un descubrimiento sobre la soledad, el plagio y las nuevas tecnologías. Y es que detrás de la niña pintora no había sino un ama de casa aburrida con más de 30 cuentas de facebook. O ‘The boxer and the cutie‘, en la que el trabajo de la pareja de artistas Ushio Shinohara y Noriko sirve para hablar de las dificultades de la vida en pareja.

Falso fotograma del falso Fleury en 'Tren de Sombras'.

Falso fotograma del falso Fleury en ‘Tren de Sombras’.

Pero a lo que más se prestan las biografías de genios desconocidos es, sin duda, al falso documental.
Desde golpes de estado teledirigidos a viajes a la luna rodados en estudios de Hollywood, aquí el cine recupera su mejor faceta como arte del engaño. Lo mismo ocurre con biografías extraordinarias de completos desconocidos. Sin ir más lejos, dos de los principales cineastas españoles, José Luis Guerín y Agustí Villaronga, se apuntaron a este juego. Guerín en ‘Tren de Sombras‘, donde por medio de las grabaciones de un supuesto abogado parisino llamado Fleury, realizaba un homenaje a los inicios del cine. Y Villaronga mediante el retrato de ‘Aro Tolbukhin‘. Aquí Daniel Giménez Cacho interpretaba ser el responsable de haber quemado vivas a varias personas, en unas entrevistas concedidas días antes de ser condenado a muerte.

Diez documentales que nos descubrieron a diez artistas


Searching for Sugar Man (2012), de Malik Bendjelloul.
Finding Vivian Maier (2014), de John Maloof.
The Arbor (2010), de Clio Barnard.
The Story of Anvil (2008), de Sacha Gervasi.
In the realms of unreal (2004), de Jessica Yu.
Best Worst Movie (2010), Michael Stephenson.
El encargo del cazador (1990), de Joaquim Jordá.
Catfish (2010), de Henry Joost y Ariel Schulman.
Cutie and the boxer (2013), de Zachary Heinzerling.
Cravan vs Cravan (2002), de Isaki Lacuesta.