Yecla, tu nombre me sabe a fiesta

Cada mes de mayo, las fiestas de San Isidro de Yecla, en Murcia, atraen a miles de visitantes por su color y su originalidad. Serán después su vino y su gastronomía lo que les hará regresar en cualquier momento del año. “Lo que veo es que faltan comida y bebida”,…

Yecla, tu nombre me sabe a fiesta

Cada mes de mayo, las fiestas de San Isidro de Yecla, en Murcia, atraen a miles de visitantes por su color y su originalidad. Serán después su vino y su gastronomía lo que les hará regresar en cualquier momento del año.

Fiestas de San Isidro en Yecla (Murcia).

Fiestas de San Isidro en Yecla (Murcia).

“Lo que veo es que faltan comida y bebida”, bromeaba el periodista Juan Luis Cano, del dúo cómico Gomaespuma, durante las últimas Fiestas de San Isidro en Yecla, la localidad con la que se corona la región de Murcia. Lo decía después de haber compartido mesa con un ebanista, un tapicero, una enfermera, un transportista, una familia de maestros y un jubilado que este sábado de mediados de mayo, en vez de llevar a los nietos al parque, alisaba el mantel de la jarana junto a sus amigos de la peña.

Estamos en San Isidro, pero quedan muy lejos Las Ventas. El patrón de los agricultores quizás se sienta más cómodo en este pueblo de 34.000 habitantes, rodeado de vides y olivos, que en medio de una plaza de toros. No en vano lleva cerca de siete décadas marcando el paso de una de las celebraciones más participativas de España. Ahora, estos festejos están declarados de Interés Turístico Regional, con la aspiración de alcanzar el Interés Turístico Nacional, como las procesiones de Semana Santa de su vecina Cieza o los carnavales de La Bañeza, en León. “Yecla es muy hospitalaria y es un cruce de caminos entre Albacete, el interior de Alicante y el levante. Estamos acostumbrados a recibir a cuantos nos visitan. Estas fiestas son un símbolo de la cooperación con muchas actividades. No solamente nosotros disfrutamos, sino que todo aquel que nos visita está deseando que llegue otro año para volver“, afirma Diego Ibáñez, responsable de Protocolo de la Federación de Peñas de San Isidro de Yecla.

La lumbre está encendida: el día comenzará con “gachasmigas”, una curiosa mezcla de harina, agua, ajo y aceite. El que se atreva le hincará el diente a la longaniza. O a los “libricos” de hojaldre y miel, único acorde dulce en medio de una sinfonía de platos contundentes que reflejan la vida, el esfuerzo, la tradición y los anhelos de sus gentes. Ciudadanos de un pueblo que refleja en su gastronomía su carácter trabajador. Donde la sartén es, también, el símbolo de unas fiestas que, ya desde el amanecer, desprenden los aromas de su arte culinario.

El ritmo será acelerado durante todo el fin de semana, pero esta celebración lleva casi un año cocinándose a fuego lento. Como el gazpacho, uno de esos sabrosos y evocadores guisos de tantas jornadas de sol a sol. Comida popular a la que no hay paladar que se le resista. “Cuando vinieron los Príncipes, Doña Letizia se llevó un táper”, recuerda Juan Giménez, gerente del restaurante ‘Los Chispos’, galardonado con el primer Premio Nacional de Gazpacho. “Más quiero hartarme de gazpachos que estar sujeto a la miseria de un médico impertinente que me mate de hambre”. Lo escribió Cervantes, pero bien podrían confirmarlo otros recientes comensales del establecimiento, como el actor Imanol Arias y el periodista Juan Ramón Lucas. Dos nombres más de una larga lista de celebridades que han descubierto un plato que, quién sabe, quizá también llevó hasta Yecla al mismísimo Don Quijote.

Gazpachos en las Fiestas de San Isidro en Yecla (Murcia).

Gazpachos en las Fiestas de San Isidro en Yecla (Murcia).

Como aquel caballero andante, “desfaciendo” entuertos durante meses, miles de yeclanos se esmeran para crear, armados de paciencia, todo un monumento a la primavera. Pero la materia prima no es piedra ni bronce: sorprende ver lo que se puede lograr sumando creatividad, trabajo solidario y un fino papel de seda. Los participantes dedican meses a confeccionarle un vestido a las carrozas a base de “papelicos”. Una cabalgata de más de 60 vehículos con motivos culturales y lúdicos recorrerá el centro de la localidad entre litros de vino y algunos de sus platos típicos que degustan en cada esquina.

¿Quieres unas habicas?

Cinco de la tarde del sábado. Día grande de San Isidro en Yecla. El rezagado lo tiene difícil para encontrar un hueco en esas calles abarrotadas de vecinos y visitantes que esperan con expectación el desfile y el resultado del concurso de carrozas. Entre el gentío, se escucha: “¡Pásame la bota!”, “¿Quieres unas habicas?”, “Prueba este mantecado, que está riquísimo”. Una francachela multitudinaria en la que no falta un alimento básico, la golosina del adulto: pan, vino y azúcar. El bocado es jugoso y delirante.

“La excelencia de Yecla es su vino, pero también su gastronomía. Sus platos derrochan consistencia: queso frito con tomate, las tortas fritas o las ‘pelotas‘, hechas de pan rallado y magro. Toda una mezcla de comida campesina con la influencia árabe de la zona”, explica Alfredo Argilés, crítico gastronómico y autor del blog ‘Gastronomía: instrucciones de uso’, del diario El País.

Aquí no hay que pasar por taquilla. No hay entradas reservadas ni lista de precios. El altruismo es el motor que mueve la fiesta. Sonríen las reinas y damas, exultantes en su desfile estelar. Y es una estela de vida y confeti la que queda atrás, a la espera de un nuevo brindis, esta vez con Denominación de Origen.

“Su caldo es muy poderoso. Imperan los matices de frutas rojas, maduras, especiadas. Y con la uva característica del mediterráneo, la monastrell”, apunta Javier Gila, presidente de la Asociación Madrileña de Sumilleres. “Se están plantando otras variedades, pero es esa uva la que da unos vinos tintos espectaculares. También dulces y blancos”. “La zona siempre ha fabricado vino con mucho volumen, pero desde hace 15 ó 20 años está dando que hablar entre críticos británicos y norteamericanos”, asegura Gila, el sumiller con más premios de España.

Una vez catadas las fiestas, el viajero descubre que un pequeño sorbo nunca será suficiente. “Yo trasladaría la sede de la Unión Europea de Bruselas a Yecla, clarísimamente”, señala con humor el periodista Juan Luis Cano en un vídeo que circula por internet. Pero si esta vez no llegaron al aperitivo, sepan que el menú se renueva cada año en Yecla cuando se aproxima la festividad de San Isidro. Y no se olviden del táper.